Entrevista a Bernardita Bennett

Autora de Norte, el vigésimo número de Pewen Cuadernos de Fotografía, la colección de fotolibros dedicada a autores iberoamericanos.

El trabajo fotográfico de Bernardita Bennett se sustenta en la investigación visual de la identidad cultural de los habitantes de un territorio. Por medio del registro metódico de escenarios exteriores crea series fotográficas que le permiten indagar en la observación de diferentes patrones de proximidad dados en la urbe.

Fotografía de Norte © Bernardita Bennett

Trabajas la identidad desde la extrañeza, la similitud y la semejanza para crear una taxonomía del paisaje cotidiano. ¿Qué signos de nuestra cultura popular buscas en los escenarios que fotografías?, ¿cómo y cuánto hablan estos de nuestra identidad?

Busco patrones que evidencien la manera en que vivimos las personas, desde la captura de fachadas de viviendas, como es el caso de alguno de mis trabajos. Específicamente en el caso de Norte, recopilo mediante la fotografía este tipo de estructura vacacional popular de la década del 60, que remite a la memoria y a la nostalgia de quienes las asocian con sus recuerdos de veraneo. El lugar donde están situadas habla de un tipo de paisaje que también es parte de nuestra cultura: la costa, el desierto. Busco elementos aislados dentro del paisaje nortino para potenciar el carácter de abandono que el desierto en sí mismo conlleva.

Desde la similitud y la semejanza, me llama la atención cómo es que en distintas localidades se fueron produciendo simultáneamente idénticos fenómenos arquitectónicos, la construcción de las mismas casas pero con pequeñas variaciones. En esa repetición veo un signo de identidad, la imagen de estas casas que debían ser así, triangulares y de materiales livianos, construidas aisladas o dentro de un complejo turístico de varias parecidas. Hay también otro factor sociológico e indirecto que se desprende del trabajo y que me causa interés, es el hecho de que estos inmuebles al no alcanzar el carácter de patrimonio, por su construcción de madera sin tanta solidez, y esparcidas espontáneamente en el paisaje costero, quedan relegadas a un no lugar y por tanto están expuestas a desaparecer. Cuando se produce este acto, presiento que no hay cuidado del pasado, y por tanto la evidencia del poco valor que se le da a estas estructuras o “contenedores de memoria”. Esto es diariamente reflejado a diferentes escalas en la manera en cómo actualmente se planifican las ciudades (y los balnearios), privilegiando la capitalización de los espacios, reflejo del “modernismo líquido”, algo explosivamente latente en nuestra idiosincrasia y cultura.

¿De dónde viene tu interés por los proyectos seriados?, ¿qué fortalezas encuentras en esta manera de abordar el proyecto fotográfico?

La riqueza está en evidenciar mediante la fotografía como absurdamente existen cosas con características similares en lugares diferentes, a lo que llamo -repetición holográfica de patrones de realidad-. El tipo de elementos que busco fotografiar deriva en una imagen que se aleja de las tipo “instante decisivo” relegando a ser una fotografía contemplativa, la cual adquiere su emocionalidad a través de la reiteración. En la medida en que encuentro más ejemplares de cada uno de los elementos, más se hace evidente el carácter obsesivo del proyecto, lo cual me es interesante y ha sido el motor para seguir explorando en este tema. En las variaciones que van teniendo las casas, en este caso, se pueden ir comparando los sutiles matices y diferencias en el paisaje o fachadas: los distintos contextos en que están situadas, las diferentes maneras en que fueron envejeciendo.

Fotografía de Norte © Bernardita Bennett

Cuéntanos cómo surge y cómo desarrollaste el proyecto. ¿Cuál ha sido tu metodología de trabajo?

Surge a partir de encuentros casuales con estas casas “A” a partir de itinerancias al norte de Chile. Al observar que había más de tres casas triangulares con las mismas características, y con esta forma peculiar (no tan común de ver en la ciudad) me pareció lógico ir fotografiándolas consciente y planificadamente en el marco de un proyecto. En una ocasión volví a uno de los lugares y un complejo turístico de casas que ya había registrado había sido demolido. Fue en ese momento que se me hizo urgente fotografiarlas antes de que fueran pasando al olvido. Sentí una cierta responsabilidad y “obsesión romántica” con archivarlas por medio de la fotografía antes de que no hubiera ningún registro de ellas. Investigando acerca del tema me percaté que no existía ninguna investigación bibliográfica ni visual al respecto. Concreté viajes especiales para ir recolectándolas, con una hoja de ruta, como un arqueólogo urbano, armando un itinerario y puntos de recorrido. La manera de retratarlas ha sido casi siempre la misma: cámara análoga, película 100 ASA, misma lente con distancia focal en 50 mm y situándome al frente para que la tipología sea pareja. En algunas oportunidades he podido entrar a algunas de ellas, y me he encontrado con espacios reducidos deteriorados, ligeramente decorados.

¿Cuáles han sido las referencias que te ayudaron a desarrollarlo?

En este proyecto, Bernd y Hilla Becher han sido mis grandes referentes principalmente por la temática arquitectónica, por el rescate, a través de la fotografía que hacen de construcciones industriales que estaban siendo demolidas en Düsseldorf entre los años 60 y 70. Son referencia también por la metodología sistemática con que trabajan y generan estas fotografías/archivos de arqueología urbana, las que agrupan en distintas tipologías. Por el tipo de imagen, el cineasta Wim Wenders es un referente por cómo retrata el paisaje, específicamente en “Paris  Texas” (1984), por la representación que hace del desierto, solitario y con apariciones esporádicas de arquitectura degradada que funcionan como espejo de la psicosis del personaje principal. Otro referente que he recogido para mis proyectos de paisaje urbano es el artista Marti Llorens, quien documenta la demolición de un área industrial (cerca de donde vivió) en Barcelona desde 1987 hasta 1992. El resultado es un documento social que comenzó por la relación íntima que el artista tenía con su barrio. Sus obras explican cómo los intereses económicos invaden las zonas urbanas para crear torres eficientes y verticales. “Sus imágenes contienen esa calidad trágica de la cosmología wagneriana, en la que dos ejércitos se estrellan entre sí, la ideología contra el interés económico”. (J. Fontcuberta. El beso de Judas, pág. 69).

¿Cómo ha sido para ti la experiencia editorial de la publicación de Norte?

Ha sido una experiencia nueva y una muy buena plataforma para dar a conocer el trabajo, por el alcance que tiene la editorial a nivel global. Me siento identificada con el proyecto de la editorial porque promueven distintos tipos de miradas hacia una divergencia de la fotografía en cuanto a propuestas.

¿Qué proyectos tienes por delante?

Mi próximo paso a corto plazo es la participación en la residencia GlogauAIR en Berlín este año. El proyecto con el cual postulé también tiene que ver con la investigación del paisaje urbano, en específico con arquitectura patrimonial en vías de desaparición. Además del registro fotográfico, el proyecto contempla un estudio interdisciplinar con la recolección de objetos, sonidos, textos, con el fin de armar un catastro museográfico, basado en un punto de vista histórico-poético del fenómeno. El sujeto de estudio es la ciudad como contenedor de historia, y la recopilación bibliográfica estará basada en textos y poesías sobre muerte y olvido.

Fotografía de Norte © Bernardita Bennett

Bernardita Bennett (Santiago, 1986) es licenciada en Arte por la Universidad Católica de Chile y magister en Artes Mediales por la Universidad de Chile. Ha realizado residencias artísticas en Lima (Perú), Gdańzk (Polonía) y Berlin (Alemania). Ha obtenido becas de formación del Ministerio de las Culturas, el Arte y el Patrimonio de Chile y del Santander para estudiantes Latinoamericanos. Su obra ha sido expuesta dentro y fuera de Chile.

+ información sobre su obra en http://www.bbennett.org/